XXIV caminata hacia la Virgen de Durí en las montañas trujillanas

Vicaría diocesana para las comunicaciones sociales

Como cada último sábado de este mes, el pasado día 28 se realizó la vigésima cuarta peregrinación al santuario Nuestra Señora del Rosario de Durí, pequeño templo colonial ubicado en las montañas del municipio Urdaneta, parroquia San Juan Bautista de La Mesa de Esnujaque en límites con la parroquia de Jajó, municipio Urdaneta de Trujillo. A ese lugar mariano donde frecuentemente acuden muchos peregrinos ya se hizo tradición caminar el primer mes del año civil.

Miles de peregrinos acudieron desde diversas parroquias, especialmente de los pueblos más cercanos como La Mesa de Esnujaque, Jajó, Tuñame, Las Mesitas, La Quebrada, Timotes y otros, quienes comienzan a caminar desde la madrugada. Pero también acudieron caminantes desde el distante Monte Carmelo. Allí el padre José Rafael Salas, inspirador de la masiva peregrinación, camina con sus parroquianos durante dos noches y un día, atravesando caminos, montañas y carreteras. En esta ocasión y por cuarta vez los parroquianos de Monte Carmelo trasladaron una imagen que lleva el Nombre de Nazareno de Las Raíces, una talla religiosa de Nuestro Señor a la cual se le profesa muchísima devoción en su pequeño santuario.

Miles de peregrinos acudieron de distintas parroquias

Los extenuados pero devotos peregrinos comenzaron a llegar al sitio desde muy temprano. Allí les recibieron con animaciones, cánticos y oraciones pues la parroquia había organizado una vigilia de oración. Muchos aprovecharon para recibir el sacramento de la confesión. También rezaron con mucha devoción el Santo Rosario a la preciosa imagen mariana.

La solemne Eucaristía fue presidida por monseñor José Trinidad Fernández Angulo, obispo de Trujillo, y concelebrada por un nutrido grupo de sacerdotes.

Luego del afectuoso saludo a los peregrinos y a quienes seguían la trasmisión de los actos por los medios de comunicación locales, Monseñor Trino se refirió ampliamente a las peregrinaciones católicas destacando que la fe, aunque tiene el aspecto emocional es sobre todo un don, una tarea y un compromiso. Se refirió de modo especial al testimonio de María la Virgen quien, en medio de las emociones humanas ante el anuncio del ángel, tomó la tarea como una misión y cuidó de su encargo como un tesoro; a ejemplo de ella los cristianos estamos llamados a cuidar el tesoro de la fe y la evangelización. Recordó que, como María, estamos llamados a ser dóciles al Espíritu Santo para ponernos en camino, pero juntos y en comunión en medio de la diversidad de vocaciones y servicios.

Por otra parte, el pastor diocesano enfatizó el llamado a mantener viva la práctica de la fe con la oración y los sacramentos. Dijo el obispo:

“El rezo del Santo Rosario y la participación constante en los sacramentos nos deben impulsar a hacer el bien y a cumplir la voluntad de Dios, como María, para vivir siempre alegres en el Señor”.

Monseñor Trino destacó el fervor de los peregrinos y agradeció a los organizadores del evento, especialmente a los sacerdotes presentes y los anteriores párrocos de La Mesa de Esnujaque , Jajó y las parroquias vecinas que han mantenido viva esta tradición por tantos años.

Dos noches de camino

Entre los presentes de cada año se encontraba el padre José Salas, iniciador de la peregrinación veintiséis años atrás. Se cuentan 24 peregrinaciones porque durante los dos años de la pandemia no hubo eventos multitudinarios, aunque este sacerdote si realizó ambas caminatas.

Los peregrinos de Monte Carmelo, municipio ubicado en el pie de montaña aledaño a la carretera Panamericana, partieron el jueves 25, después de participar en la Santa Misa, a las ocho de la noche. Ya son seis años consecutivos en que participan junto a su párroco en la larga jornada.

Salieron cerca de trescientos peregrinos. Subieron por los campos Banco Largo, Alto de Tomón y La Mocojó para llegar a Los Cerrillos, en la parroquia Mendoza Fría. En aquel sector el padre Juan Castellanos y la feligresía esperaron a los caminantes y los acompañaron en el trecho que conduce desde este lugar hasta la población de La Puerta. En aquel turístico pueblito hubo un hermoso recibimiento con los vasallos y giros de San Benito. En el templo parroquial se celebró la Santa Misa concelebrada por los presbíteros José Salas, Juan Castellanos y Gildardo Villarreal. Desde allí se sumaron otros peregrinos que continuaron el recorrido subiendo al sector La Lagunita. En ese lugar descansaron unas horas y salieron a las nueve de la noche, unas ochocientas personas. Pasaron por La Mocotí para llegar al sector Tafalléz donde hubo una gran manifestación de bienvenida al Nazareno de Las Raíces y los caminantes. Desde este lugar partieron hacia La Mesa de Esnujaque.

La solemne Eucaristía fue presidida por monseñor José Trinidad Fernández Angulo, obispo de Trujillo, y concelebrada por un nutrido grupo de sacerdotes.

En La Mesa, casi a las dos de la mañana, fueron recibidos por el sacerdote Juan Carlos Mendoza y la feligresía, especialmente los integrantes de la Hermandad de Emaús que tributaron un caluroso recibimiento después de la vigilia de oración que había realizado la parroquia durante toda la noche.

A las cuatro de la madrugada partía la masiva caminata desde La Mesa de Esnujaque, mientras desde otras localidades cercanas salían también numerosas peregrinaciones por diversos caminos de la montaña andina. Otros peregrinos se trasladaron en vehículos y algunos a caballo, para participar con fervorosa devoción de esta fiesta religiosa mariana que culminó en horas de la tarde.

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